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Acto TERCERO · LA SOMBRA

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Al cuarto día empecé a preguntar por la sombra.

Pregunté a doce personas. Del modo más neutro que se me ocurrió: si habían visto algo raro sobre el agua, si alguien había notado algo, si había alguna historia en la zona sobre sombras.

Nadie sabía de qué le hablaba.

No mentían. Se les nota. Ponían la cara de quien no entiende la pregunta y me pedían que la repitiera, y yo la repetía, y me decían que no.

Uno me preguntó si estaba durmiendo bien.

Al sexto día empecé a mirar de otra manera y la vi ocho veces en dos días.

Voy a explicar qué hay que hacer para verla, porque me costó y porque a lo mejor alguien lo necesita.

No se mira la sombra. Se mira lo que hay debajo.

No proyecta. No tapa. No cambia el color de nada. Si miras el aire buscando algo oscuro, no hay nada.

Lo que hay es una zona —de quince a treinta metros, no siempre igual— dentro de la cual las cosas siguen ocurriendo con menos gana.

El agua se queda quieta. Ya lo dije. Cualquier superficie de agua que la zona cruce se aplana durante el paso y se recupera después.

El polvo baja más rápido. Eso lo comprobé tres veces tirando un puñado de polvo fino delante de la zona y otro fuera. El de dentro cae en línea más recta y llega antes. Lo cronometré: entre un quinto y un cuarto más rápido.

Una llama pequeña se acorta. No se apaga: se acorta y se pone más azul, y cuando la zona pasa vuelve a su tamaño.

Un pájaro que la cruza no se altera. No cae, no se desvía, no acelera. Aletea exactamente igual. Pero tarda más en llegar al otro lado. Lo medí dos veces con un pájaro que hacía siempre el mismo trayecto entre dos tejados, y las dos veces tardó casi el doble, con la misma frecuencia de aleteo.

Y pasa por encima de la gente.

Ésta es la parte importante y la que tardé más en aceptar, porque durante dos días me convencí de que la zona evitaba a las personas.

No las evita. Pasa por encima. Muchas veces al día.

La gente no la nota. No levantan la vista, no se paran, no sienten frío, no dicen nada.

Y después de que les pase por encima, son más eficientes.