Acto SEGUNDO · EL VASTO
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Se fue un jueves por la mañana.
Yo estaba trabajando en el distrito norte. Volví a mediodía y no estaba, y no estaban sus cosas, que eran tres.
Encima de la mesa de la cocina había una hoja.
El fermento hay que darle harina cada día o se muere. Es cuatro dedos rasos, no más.
La bomba del patio pierde por la junta de abajo. Está apretada al límite, hay que cambiarla, no la fuerces más.
Le debo nueve a Metel el del carro. Se lo pago yo cuando pueda, no le pagues tú.
Perdón.